martes, 13 de mayo de 2008

Santa Cruz, Monterrey y Carmel

Domingo de excursión. No contentos con haber pasado el sábado todo el día arriba y abajo en la ciudad de San Francisco (literalmente, además, dada la cantidad de cuestas con las que cuenta), ayer pillamos el coche y decidimos acercarnos a la costa. El camino a Santa Cruz es bonito, una carretera rodeada de mucha vegetación y muchas curvas. Pasamos allí un par de horas como mucho, dando un paseo por la playa y por la calle principal de la ciudad, donde nos encontramos a un grupillo cantando bastante curioso (atención al hombre que pasa con el carrito de bebé) ;)

Después, cogimos el coche de nuevo para ir a Monterrey, donde quedamos con Lydia y Miriam para comer al lado del acuario. La idea era ir a comer al Bubba Gump (sí, sí, el de la peli de "corre, Forrest!") pero después de que nos dijeran que teníamos una hora (!una hora!) de espera, nos metimos en el primer sitio que pillamos a comernos una pizza. Una vez terminamos de comer nos acercamos al puerto y al Fisherman's Wharf a hacernos unas fotos y tiramos para Carmel.
Carmel. Un sitio que me gustó mucho, la verdad. Nos acercamos a la playa, de arena blanca y fina y dimos un corto paseo por ella viendo cómo los surfistas intentaban coger las olas que había al atardecer y luego cogimos de nuevo el coche para ir hacia el interior, a la zona de viñedos. Unos paisajes increíbles, lástima que los viñedos cierren a las cinco de la tarde, así que a parte de visitar una gasolinera, poco más pudimos hacer. Además, ya era hora de ir volviendo a casa, que estaba anocheciendo.
Poco que contar del camino de vuelta, aparte de advertir de la peligrosidad de hacer caso estricto a los GPSs... y si no os lo creéis, preguntádselo a Lydia ;)

1 comentario:

Unknown dijo...

Jajajajaja, también hay perroflautas en Santa Cruz!! Y menudo fiestón el pavo del carrito!! Jejeje, que buen rollito da...

Y la próxima vez que estes por nuestra ofi y también esté Lydia me la presentas, que le preguntaré por el GPS... uy, lo que me acaba de interesar el GPS de repente... qué curioso y genuino interés, vaya...