lunes, 30 de junio de 2008

CAMPEONES!!!!!!

Una pena haber vivido este momento tan lejos de casa... Pero bueno, se ha hecho lo que se ha podido para celebrarlo como Dios manda, jejeje. Como una imagen vale más que mil palabras... aquí van algunas ;)

miércoles, 25 de junio de 2008

Fin de semana en LA

El viernes pasado me cogí el autobús rumbo a LA, donde había quedado con Roberto. Salía a las 11pm, pero a la 10pm ya estaba allí, haciendo cola para poder pillar un sitio al lado de la ventana y poder descansar un poco.
El viaje fue tranquilo y lo pasé durmiendo la mayor parte del tiempo. Llegué a Los Ángeles a las 5.55am del sábado y cogí un autobús a Downtown que me salió gratis porque la caja estaba estropeada. El caso es que después de explicar que quería ir a Downtown al señor autobusero (un negro muy simpático que iba contando con detalle cada parada) y aclarar que lo que quería era ver algo por ahí, como el City Hall (por poner un ejemplo ya que cuando dije Downtown me decía que a dónde del Downtown), conseguí enterarme de que me tenía que bajar en Broadway con la 7th.
A esa hora las calles estaban desiertas, con excepción de los vagabundos que viven en ellas, así que la primera impresión que me llevé de la ciudad fue un poco desoladora. Después de ubicarme un poco con la guía que Pablo me regaló (!para que veas que le saco partido!), bajé toda la calle Broadway, viendo lo que había en ella, hasta que llegué a un punto en el que había un edificio a la izquierda que me llamó la atención por ser muy parecido al Guggenheim de Bilbao y que resultó ser el Walt Disney Concert Hall. Ya de paso, vi la zona financiera de la ciudad y posteriormente me bajé hasta el Civic Center, intenté ver Union Station y me volví hacia el barrio financiero otra vez donde cogí el metro para ir a Hollywood antes de encontrarme con Rober.
He de decir que la salida al Hollywood Walk of Fame me decepcionó también en la primera impresión. Me bajé en una estación que no era la más adecuada y tuve que bajarme andando toda la calle en compañía de un italiano llamado Stephano (o algo así) que buscaba una tienda abierta para comprar un cinturón (increíble pero cierto, a las 9.30 de la mañana no había tiendas abiertas en Hollywood).
Después de andar un poco llegamos al Kodak Theatre (donde se hace la gala de los Óscar) y al teatro chino (donde están todas las manos y pies de los famosos en la entrada). Deprisa y corriendo (Rober me esperaba a las diez en los estudios Universal) tomé un par de fotos de estos teatros y de las famosas letras de Hollywood y cogí de nuevo el metro (tras una tediosa búsqueda de la parada en la que fui a preguntar, como no podía ser de otra forma, a un matrimonio español) para ir a Universal City, donde por fin me reuní con Rober.
Efectos especiales, decorados de cine, simuladores, espectáculos... los Estudios Universal me gustaron de verdad. Vimos la parte de los estudios que se quemó en el fuego hace poco, los decorados de Mujeres desesperadas, El Grinch, Jurasic Park... montamos en el Ride de Los Simpsons (!Bienvenidos a Krustyland!), experimentamos la cuarta dimensión, espectáculos de efectos especiales con fuego... Por la noche, después de que nos cerraran todas las tiendas y espectáculos, nos quedamos en la Universal City para cenar y nos fuimos al hotel a descansar, que estábamos destrozados.
El domingo no fue más calmado... Nos levantamos temprano y fuimos a Union Station y a el Pueblo de Los Ángeles (donde al parecer empezó la ciudad), para terminar dando vueltas por Chinatown. Después cogimos el metro para ir a Hollywood, donde nos dió tiempo a hacernos un par de fotos más antes de comernos una hamburguesa.
Lamentablemente, mi aventura en Los Ángeles no pudo durar más, puesto que me tenía que coger el autobús a las 3pm para volver a San José.
A las 10pm llegué a San José, muy cansada pero muy contenta de haber ido a Los Ángeles... la verdad es que estuvo guay, ¿verdad, Rober? ;).

sábado, 14 de junio de 2008

Atardecer en L.G.

Ya casi recuperada del jetlag de la vuelta (que no de la morriña que me ha dado el abandonar por otros 3 meses mi vida en Madrid), con la nevera casi llena de nuevo (o al menos provista de las cosas necesarias... que esta mañana no he podido ni desayunar) y el tanque del Beetle a medio llenar (que la gasolina está muy cara), me dispongo a intentar describir uno de los atardeceres más alucinantes que he visto en mi vida.

Ayer a la salida del trabajo (sobre las seis y media de la tarde... y sí, era un viernes, que aquí lo de la jornada intensiva no se lleva...) Jerry y yo, que éramos los únicos que quedábamos en la oficina, decidimos irnos a tomar una cerveza a Los Gatos antes de quedar con el resto para ir al cine. El cielo estaba plomizo, como si se avecinara una tormenta, pero a la vez amarillento, como si se tratara del cielo de una fotografía antigua en blanco y negro. Fui a mi casa a dejar el coche, dando un rodeo obligado ya que no se podía pasar por enfrente del High School (graduation day) y cuando me bajé del coche y miré al cielo se me quedó la boca abierta.

Como salido de una película de ciencia ficción que relata el Armageddon, el sol brillaba rojo como el fuego en un cielo amarillo. La luz era plomiza. Creía moverme como en sueños en una película de la época de Chaplin. Todo el mundo miraba hacia el sol, quizá en espera de que aparecieran los primeros platillos flotantes... o UFOs, como los llaman por aquí. Incapaz de capturar el momento con la cámara de fotos, lo único que pude hacer fue disfrutarlo y guardarlo en la memoria para intentar relatarlo, como estoy intentando hacer ahora.

jueves, 12 de junio de 2008

Back again.

En busca de la chamarra perdida

Las 3.38 de la mañana del día 12 en España. 18.38 hora local del día 11. Acabo de entrar por la puerta del apartamento, dando por concluido mi viaje de retorno a tierras californianas. Llevo desde las 5.40 de la mañana de España despierta... lo cual hacen... un porrón de horas sin dormir apenas, y subiendo.
El viaje ha sido agotador. En el vuelo Madrid - Frankfurt me ha tocado una pareja muy simpática de estadounidenses al lado que volaban de vuelta a Utah y entre que charlaba un poco con la chica, jugaba a la DS y me tomaba lo que me iban trayendo, he pasado el rato. Después, llegada al aeropuerto alemán, búsqueda de la puerta de embarque, compra de un reposacabezas de viaje y Der Spiegel y embarque tardío porque tenían problemas con el aire acondicionado del avión.
Al igual que en el vuelo europeo, he disfrutado de ventanilla en el vuelo transatlántico. Gracias a esto, he podido disfrutar de las maravillosas vistas que ofrece Islandia, entre otras cosas, y distraerme de la señora que me ha tocado al lado, una italiana que no hablaba ni inglés ni alemán, a la que he tenido que que hacer de traductora para que la azafata la entendiera (por fin he hecho uso de los capítulos de Muzzy que me tragué en italiano, jejeje) y que en medio del vuelo me ha cogido mi Spiegel porque "a ella no se lo habían puesto" (claro... será porque no lo había comprado) y me lo ha manoseado de arriba a abajo (!y eso que no entendía alemán!).
Al menos, el señor agente que me ha tocado en el control de entrada al país estadounidense era simpático. Se ha quedado un poco flipado cuando ha visto que me quedaba hasta septiembre pero, una vez ha echado sus cuentas y ha visto que eso entraba dentro de los tres meses de rigor, no me ha puesto ningún problema al respecto.
Mi última aventura para llegar a casa ha corrido a cargo de un taxista ruso con música de europa del este que no ha podido evitar hablar del partido de ayer entre nuestras selecciones... menos mal que ganamos, jejeje.
Y aquí estoy, de nuevo en mi apartamento de Los Gatos. Hace un sol increíble y mucho calor. Aquí sí que ha llegado el verano. Las dos semanas que he pasado en España (increíbles, por cierto) ya han quedado atrás. Por delante, todo un verano en la costa californiana que espero disfrutar.
Y dicho esto, voy a ver si deshago la maleta y me pego un bañito o algo, que como me duerma me voy a despertar de madrugada, y no es plan ;). !Muchos besitos a todos!
Por cierto, la chamarra estaba en el armario, lo que significa que estaba equivocada al pensar que la había traido y perdido en el avión... o que, al igual que el gorro de Indiana Jones, siempre vuelve a aparecer en alguna parte. Tatarataaaaaaaaaa tatataaaaaaaaaaaaa tatarataaaaaaaaa tatata ta ta (con música de Indiana Jones). Yridal Jones strickes back!